Hoy os traemos dos guías muy completas y muy bonitas (todo hay que decirlo) que nos acercan a la práctica educativa con la mirada puesta en la diversidad sexogenérica.
La primera de ellas es la guía de Iván Gómez Beltrán llamada «Diversidad LGTBIAQ+ y buenos tratos en las aulas: herramientas educativas para personal docente«. Comienza profundizando en el mismo concepto de diversidad, problematizando la «normalidad» y las estructuras sociales que moldean a quienes vivimos en ellas tratando de ajustarnos a ellas.
En el texto encontramos claves para formar una perspectiva que nos permita acompañar, como docentes, desde los buenos tratos; herramientas teóricas para perder el miedo a hablar en el aula sobre la sexualidad, la identidad, el género… Nos aporta recursos (texto, vídeos, links…) que nos sirven tanto para formarnos como para usar en nuestras clases. Además, propone actividades prácticas para llevar directamente al aula. Que propone reflexionar sobre canciones de Rodrigo Cuevas en clase… no decimos más.
Por otro lado, os traemos esta otra guía, de Triángulo Rosa y vinculada al Museo Reina Sofía, llamada: «Materiales didácticos y propuestas pedagógicas para una escuela diversa«. Encontramos en ella reflexiones sobre la escuela como institución normalizadora y que al mismo tiempo tiene un enorme potencial de ruptura con la normatividad. Se divide en tres grandes partes:
Las profesoras Laura Cortés y Alicia Bernardos proponen estrategias prácticas para dinamizar ese potencial transformador de la institución educativa, con alianzas entre profes, formación docente, la generación de estructuras de escucha y acción… Desde este trabajo es desde donde pueden surgir intervenciones con el alumnado.
Miquel Missé y Mercedes Sánchez Sáinz dialogan desde las pedagogías críticas. A partir de esta y otras conversaciones de familias y estudiantes, nacen materiales didácticos que giran en torno a cinco propuestas (Los privilegios, Silencio, Lógicas binarias, Violencias de la invisibilización, La escuela como espacio hostil).
Por último, encontramos en la guía la metodología que nos proponen: unas propuestas de trabajo que, más que actividades en sí mismas, son modos de acercarnos al aprendizaje que tratan de romper, a través del triángulo (lo periférico, los triálogos…), el binarismo en el pensamiento y en la acción.
Ojalá que estas guías nos sirvan para activar otros modos de hacer en los centros educativos, que proporcionen respuestas a esas dudas que a menudo no sabemos responder y, sobre todo, que abran espacio a cuestionamientos y muchas más preguntas que abran posibilidades transformadoras.
